domingo, noviembre 28, 2004

ESTAN TOCANDO NUESTRA CANCION

Como estoy rindiendo, posteo textos que no son mios,este es un anticipo del nuevo libro de Nick Hornby(Alta fidelidad).
Enjoy.

Por Hernán Ferreirós
El reemplazo del casete grabable por el CD-R y el de la casetera por el drive de CD de la computadora llevaron a que los compilados hogareños actuales ya no reflejen la delicada y minuciosa práctica de grabar tema por tema, cada uno seleccionado por una razón y dispuestos en un orden que significaba algo. Hoy consisten en una docena de álbumes elegidos más o menos al azar o, en casos más obsesivos, en una discografía completa, todo en un único CD-R inflamado de MP3 xxxx. El compilado casero tal como existió en la era del casete está casi olvidado.Nick Hornby, el escritor aspirante a santo patrón de los hombres de treinta y pico, es el más notorio defensor de esta práctica, al punto de convertirla en protagonista de su novela Alta fidelidad. En ella, Rob, el dueño de una disquería obstinadamente secreta, encuentra en el compilado una forma de comunicación no verbal muy efectiva para relacionarse con el sexo opuesto. Su nuevo libro, 31 canciones, va aún más lejos: es todo lo que la literatura puede acercarse a un compilado hogareño en casete. Se trata de veintiséis textos, cada uno escrito a causa de una canción ?y, en cinco casos, de dos? que, como los casetes grabados a conciencia, dicen mucho más acerca del compilador que del estado de la música en un momento dado.El libro se refiere exclusivamente a canciones pop. Hornby aclara que no escucha jazz ni música clásica. ?Cuando alguien me pregunta qué música me gusta, me resulta muy difícil contestar, porque normalmente quieren nombres de artistas y yo sólo sé darles títulos de canciones. Y casi todo lo que tengo que decir de esas canciones es que me gustan...? En efecto, eso ?su propio gusto? es lo único que tienen en común las canciones seleccionadas y el lugar desde el que se abordan. Los textos no son ensayos teóricos, ni crítica musical. Es más: tienen especial cuidado en diferenciarse de una crítica ?especializada?. No diseccionan las canciones elegidas, no las ponen en contexto, no practican esa rara forma de hibridación tan querida por los críticos (?... es como Oasis pero con Dylan en lugar de Liam, Ice-T en lugar de Noel y con ABBA en coros...?) y rara vez intentan encontrar significados oscuros. Es más: muchas veces las canciones que les dan títulos apenas si aparecen mencionadas.¿De qué hablan, entonces? En general, de por qué una canción pop puede interpelarnos de modo más elocuente que otros tipos de música y de qué tiene que tener y qué tiene que decir una canción pop para que no podamos ignorarla. Luego, en particular, hablan de muchas cosas, por ejemplo, el texto dedicado a ?First I Look at the Purse? de The J. Geils Band habla de los sentimientos de los británicos ante Estados Unidos; el dedicado a ?Samba pa ti? de Santana habla de qué música sirve para mantener relaciones sexuales; el dedicado a ?Born for me? de Paul Westerberg habla de los solos; el dedicado a ?Frankie Teardrop? de Suicide habla de hacerse viejo... Estas cuestiones, claro está, nada tienen que ver con lo que dicen las letras. Y es que los textos de Hornby son una mezcla de opinión y autobiografía, y apuntan a desentrañar aquello que la canción despierta en él. Todo pasa por el tamiz de su experiencia. Son, en definitiva, 31 formas distintas de hablar de sí y, también, de los lectores.Las canciones pop, argumenta Hornby, están definidas por su capacidad de hablar por su oyente. En el texto dedicado a ?Puff The Magic Dragon? de Gregory Isaacs, en el que Hornby se explaya acerca del autismo de su hijo, se puede leer: ?Si la música sirve como una forma de expresarnos, incluso para aquellos que podemos expresarnos tolerablemente bien hablando o escribiendo, ¿no va a ser mucho más vital para él (Danny, su hijo), que tiene tan pocas válvulas de escape? Por eso me encanta la relación que tiene con la música, porque yo sé que hay algo dentro de él que quiere que otros articulen?. Este libro, y todas las novelas de Hornby, van tras el mismo fin. En sus términos, son literatura pop. Articulan aquello que el ?hombre medio? siente y no encuentra la forma de expresar elocuentemente. Apuestan a un grado máximo de identificación, de asimilación de una experiencia ajena como propia. ??Thunder Road? de Bruce Springsteen ?dice? sabe cómo me siento y quién soy, y eso, en definitiva, es uno de los consuelos del arte.? Como en una película de Cameron Crowe, su equivalente cinematográfico, es inevitable reconocer cada tanto que tal o cual cosa uno también la vivió o la pensó, aunque no necesariamente de modo tan claro o ingenioso.El problema viene cuando no sólo expresan aquello que el lector querría decir sino que, además, pretenden mantenerlo atado a su discurso, cuando lo encierran. Aquí, Hornby afirma que ?la música pop ya encontró su forma ideal?. ¿Esto quiere decir que todo lo que viene necesariamente será peor que lo que ya pasó? Cuando explica por qué no le gusta Yes, argumenta que esa banda progresiva sólo le permite remontarse hasta Pink Floyd, mientras que, por ejemplo, Rod Stewart, que sí le gusta, le permitió descubrir a Bobby Bland y éste a BB King y éste al sello Chess. En el mundo del escritor es imposible abrir el juego para un lugar que no sea el pasado, escuchar música que esté en diálogo con otra música del presente o que proyecte hacia adelante.Hornby confía plenamente en el gusto como la expresión última de su subjetividad y aspira a que, tal como la música pop refleja su experiencia, sus propias experiencias con la música pop puedan reflejar las de otros. Pero no se pregunta cuánto de su gusto proviene de aquello que está reservado para alguien de su clase y edad. De hecho, con apenas tres o cuatro excepciones sobre treinta y una, sus elecciones musicales coinciden plenamente con el llamado Adult Oriented Rock. ?Tuve la sensación de que todos vivíamos en el mismo mundo?, reflexiona, cuando oye cantar a unas chicas negras la canción de Nelly Furtado que le gusta. Sin embargo, es obvio que esa coincidencia tiene mucho más que ver con que el tema ?I?m Like a Bird? de la Furtado sonó hasta el hartazgo en las radios que con la capacidad del pop de interpelarnos a todos. En el texto dedicado a ?Royksopp Night?s Out? de Royksopp, el escritor se pregunta: ?¿Cómo es posible amar y conectar con una música que está tan omnipresente como el monóxido de carbono? Si te gusta una canción ?continúa?, entonces es prácticamente seguro que le gustara a alguien como tú que trabaja en anuncios de televisión, o que graba recopilaciones para hoteles, cadenas de tiendas o aeropuertos... La actual tiranía de la música pop es tal que debe ser prácticamente imposible para los chicos pensar que los artistas les hablan exclusivamente a ellos?. La paradoja que se le presenta es la siguiente: el pop fascina porque parece hablar a cada uno de su propia experiencia, en un diálogo personal, pero, en verdad, nos habla a todos de una experiencia compartida, por eso está en todas partes, cosa que termina haciendo imposible pensar que una canción pop nos habla a nosotros privadamente y fascinarse con ella. Claro que la paradoja se desarma si se piensa al revés de cómo lo hace Hornby y se incluye la noción nada novedosa de que existen estrategias de mercado y que el gusto por una canción pop tiene no poco que ver con ellas. El pop gusta a todos porque está en todas partes. Pero el gusto, inocente o no, es sólo el punto de partida. Mucho más interesante que su gusto, que lo que escucha, es dónde nos llevan los buenos textos de Hornby después de abandonar la canción.
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miércoles, noviembre 10, 2004

POP SONG

I'll be your mirror by The Velvet Underground
Album:The Velvet Underground and Nico (1967)

I'll be your mirror
Reflect what you are, in case you don't know
I'll be the wind, the rain and the sunset
The light on your door to show that you're home
When you think the night has seen your mind
That inside you're twisted and unkind
Let me stand to show that you are blind
Please put down your hands
'Cause I see you
I find it hard to believe you don't know
The beauty that you are
But if you don't let me be your eyes
A hand in your darkness, so you won't be afraid
When you think the night has seen your mind
That inside you're twisted and unkind
Let me stand to show that you are blind
Please put down your hands
'Cause I see you
I'll be your mirror
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